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El embrujo de la Llorona

¿Quién es la Llorona? Popular del folclore hispanoamericano, se trata de una hermosa mujer condenada a vagar por toda la eternidad a causa del más atroz de los crímenes posibles.

Imagen recreada de la Llorona. Fuente: https://www.vanityfair.com/hollywood/2019/04/la-llorona-real-mexican-legend-curse-of-la-llorona-movie?srsltid=AYCX9vI5NC41XBCl2w4B-Vq-KWSyV_6n95ZKkNKSIczWn1PGD5nNJvwo

La Historia de «Joselito»

Joselito (así es como le conocían en su pueblo), siempre había sido un chico de lo más impulsivo. Después de una noche algo alocada con sus colegas de correrías, nuestro protagonista emprendía el camino de regreso a casa. O al menos, eso intentaba. Porque ahora no podía recordar ni siquiera dónde se encontraba. Si no hubiese bebido tanto…

Tras mucho deambular sin mucho éxito, Josélito llegó a un claro extrañamente tranquilo. No se oía ni un solo ruido. Tan solo vio a la distancia una deslumbrante figura femenina, vestida toda de blanco, como si fuera una novia esperando en el altar. Pero no había nada alegre en ella. Todo lo contrario. Aún así, Joselito no pudo resistirse a su encanto. Era como si le hubiesen hechizado.

-Acércate más, joven, acércate para que pueda verte mejor-le emplazó aquella misteriosa dama de blanco con voz melosa.

Deslumbrado por su aparente belleza, Joselito fue encaminándose más y más hacia la esbelta figura. ¿Qué podía salir mal? Pero cual fue su sorpresa, que cuando solo se encontraba a un palmo de distancia de ella, la misteriosa joven destapó su velo para revelar su verdadera identidad. Una identidad de lo más aterradora. ¿Qué demonios era aquello?

Donde alguna vez hubo suaves facciones, ahora se hallaba un rostro completamente desfigurado. Ni siquiera parecía humano. Ojos que se salían de sus órbitas, una mandíbula desencajada con dientes afilados,… Aquel ser asustó tanto a Joselito que su corazón no pudo más. A la mañana siguiente encontraron su cuerpo. Los testigos no podían dar crédito a lo que hallaron.

-¿Habías visto algo parecido en tu vida?-preguntó el agente del orden Carlos García.

-Jamás. Y créeme que me he encontrado de todo en mis treinta años de servicio-sentenció su compañero Sergio González.

Mientras recogían el cádaver para darle la debida sepultura, los policías notaban una presencia extraña. Como si algo o alguien los estuviera vigilando. O quizás solo se lo habían imaginado. Sea como fuere, se marcharon de aquel lugar cuanto antes. Por lo que pudiese ocurrir. Pues se decía que por aquellos solitarios parajes, se solía aparecer La Llorona, un vengativo espíritu en pena.

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