¿Qué extraña criatura acecha en los bosques del noreste de Estados Unidos? Aquella cuyo nombre hace temblar hasta a los más valientes. Adentrémonos en la leyenda del Diablo de Nueva Jersey.

La Leyenda de «Madre Leeds»
Año 1735, Nueva Jersey (EE.UU.). Era una noche tormentosa. «Madre Leeds» estaba a punto de dar a luz a su hijo número 13. Toda la aldea estaba expectante por el nuevo alumbramiento, pues no todos los días se veía algo semejante. Incluso la noticia había llegado a oídos de los pueblos de alrededor. Rodeada de sus amigos y familiares, la fiel matrona ayudaba a Madre Leeds para que todo marchase bien. Finalmente, tras muchos esfuerzos, la mujer trajo al mundo a su ansiado hijo. La felicidad no podía ser mayor. Sin embargo, no todo el mundo lo interpretaba de la misma forma. Pues había algo más, algo siniestro y oscuro.
Corrían rumores de que Madre Leeds era realmente una bruja encubierta. De hecho, algunos aseguraban que ella había afirmado que el padre de su hijo número 13 era el mismo demonio. Todo aquello ponía los pelos de punta. Pero aparentemente el niño había nacido normal, ¿verdad? Nada parecía presagiar algo fuera de lo común. Fue en un instante cuando todo cambió. El bebé empezó a alterar su forma. Alarmados, todos los presentes retrocedieron hasta la pared, petrificados de puro terror. ¿Qué diantres estaba ocurriendo? ¿acaso serían ciertas las habladurías que se contaban sobre Leeds?
-¡Por el amor de Dios!-exclamó horrorizada una señora de avanzada de edad mientras se santiguaba. Su jovencísimo nieto Joe, también testigo de los hechos, se agarró muy fuerte a su mano.

La horrenda metamorfosis constituyó un proceso nada óptimo para las mentes más sensibles. Nadie podía haber estado preparado ni lo más mínimo para aquello. Al «inocente» bebé le brotaron como salidas de la nada un par de pezuñas, una cabeza de caballo, sendas alas de murciélago y por último, una cola bifurcada. En resumen, un monstruo propio de las más espantosas pesadillas. La sorprendida matrona se quedó mirando fijamente a aquella criatura sin poder reaccionar. Entonces ocurrió. El impactante ser se abalanzó sobre ella y comenzó a atacarla violentamente. Nada se pudo hacer.
Algunos de los asistentes trataron de detener a aquel engendro surgido del mismo infierno sin ningún éxito. Otros fueron incapaces de moverse de la impresión. Pero ya era demasiado tarde. Aunque la matrona forcejeó con aquella bestia con todas sus fuerzas, esta era implacable. Poco después, el cuerpo sin vida de la matrona yacía en el suelo con el rostro desfigurado junto a un gran charco de sangre. Tras acabar su faena, el monstruo recorrió con sus diabólicos ojos rojos el resto de la habitación en busca de su siguiente presa. Definitivamente, la profecía se había hecho realidad. Por desgracia.
-¡Sálvese quién pueda!-gritó uno de los invitados a aquel dantesco «espectáculo» con una mezcla entre pavor y desesperación.
Todos salieron despavoridos de la casa como buenamente pudieron. Sus mentes no podían conducir ningún pensamiento lógico. El pánico se había adueñado de ellos. La escena de la cruel matanza la recordarían por el resto de sus vidas. Tras su mortífera actuación, la infernal criatura escapó por la chimenea y se adentró en los bosques profundos. Pasarían muchos años hasta que alguien volviera a verla. Los habitantes del lugar recurrieron a un clérigo para llevar a cabo un exorcismo y evitar que apareciera de nuevo. Por ahora estarían a salvo gracias al poder de Dios, pero… ¿por cuánto tiempo?
La historia de José Bonaparte
El hermano mayor de Napoleón Bonaparte, llamado José, había decidido marcharse a Estados Unidos tras su fallido reinado en España (1808-1813). Un día de 1820, se encontraba cazando en Bordentown, en Nueva Jersey. Lo que imaginaba como una tranquila jornada cinegética pronto se iba a convertir en algo más. En la zona se contaba muchas historias acerca de entes diabólicos que vagaban por los bosques en busca de almas incautas. El ya muy anciano Joe se encargó de prevenirle acerca de lo que presenció cuando todavía era un niño. José no era un hombre muy supersticioso. Aquello no eran más que leyendas, ¿cierto?
-Te lo advierto señor José, tenga mucho cuidado. Yo lo vi, era solo un niño pequeño. Han pasado 85 años desde entonces, pero aún lo recuerdo como si hubiese sido ayer-fueron las palabras del viejo Joe al antiguo monarca.
Absorto como estaba en sus pensamientos, una repentina visión le sobrecogió: una criatura con cabeza de caballo, alas de murciélago, pezuñas y una cola bifurcada. Aquel encuentro le dejó completamente helado. Aunque no tuvo mucho tiempo para descubrir de que se trataba, pues aquella «cosa» desapareció de forma misteriosa sin dejar rastro. ¿Había sido real o todo aquello era producto de su imaginación? Auténtico o ficticio, ya no volvería a internarse solo por aquellos parajes. Años más tarde, se descubrieron cadáveres de animales salvajemente mutilados. Pero… ¿habría sido el Diablo de Nueva Jersey?
Cultura popular
Son muchas las historias que se han contado acerca del Diablo de Nueva Jersey. No son pocos los que aseguran haberlo visto merodeando por la zona o los que le atribuyen ataques extraños a alimañas. No obstante, otros afirman que se trataría tan solo de relatos creados por los colonos ingleses, de una manera similar al «coco» o al «hombre del saco», con el fin de entretener a los niños. En cambio, algunos expertos en criptozoología consideran que quizás el famoso Diablo de Nueva Jersey sea una rara especie no clasificada todavía, escurridiza al contacto humano. ¿Podremos averiguar algún día la verdad?

Bibliografía
Brunvand, J. H. (1998). American folklore. Taylor & Francis.
Mallowe, M. (2008). «The Enduring Reign Of The Jersey Devil» The Bulletin (Filadelfia).
McCloy, J. F. & Miller, R Jr.. El Diablo de Jersey. Middle Atlantic Press.
Foto de portada de buffetcritico.wordpress.com
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