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Krampus, el monstruo de la Navidad

¿Qué es esa horripilante criatura que ronda a los niños que no se han portado bien durante la Navidad? Adéntrate en la leyenda de Krampus, la antítesis de Papá Noel.

Imagen de Krampus. Fuente: aventurasnahistoria.com

Las Navidades de Sophie

La anciana Sophie había pasado por mucho. A su avanzada edad, ahora solo quería pasar unas tranquilas fiestas con su querida familia. Su apuesto hijo Friedrich junto con su amable esposa Ingrid acompañados por sus adorables nietos Emma, Otto y Max se quedarían unos días con ella, lo cual agradecía enormemente. Desde que murió su marido Bruno, no había tenido demasiada compañía a excepción de sus amigas de toda la vida.

De entre todos sus nietos, Emma era la más inquieta sin duda. Siempre quería averiguarlo y conocerlo todo. Muchas veces la encontraba fisgoneado entre sus cosas de manera inocente. Esas navidades su nieta encontró un tesoro: un viejo álbum de fotos que se encontraba escondido en un armario. La niña no recordada que su abuela se lo hubiera enseñado alguna vez. Mientras lo escudriñaba, Emma dio con una instantánea muy antigua de dos niños muy pequeñitos en lo que pretendía ser una típica postal navideña.

-¿Emma de dónde has sacado ese álbum, querida?-interrogó Sophie a su nieta cuando se la encontró en su habitación a hurtadillas.

-Abuelita, ¿esta niña pequeña eres tú?-preguntó la siempre curiosa Emma.

-Ohh sí querida, esa era yo cuando era más joven que tú ahora-respondió Sophie mirando la foto que le señalaba su nieta.

-¿Y este niño de aquí?-Emma apuntó al infante que aparecía a su lado.

-Ohh cariño-respondió Sophie. De repente, sus ojos se anegaron de lágrimas. Dolorosos recuerdos habían aflorado en su mente.-Este era mi hermano mayor Hans, pobrecito-respondió con voz quebrada Sophie mientras miraba aquella foto con ternura y tristeza.

-¿Y qué le pasó a Hans, abuelita?-Emma siempre quería saberlo todo.

-Es una historia muy, muy oscura. No suelo hablar mucho sobre ello, pero quizás ya sea el momento de contárosla. Ya sois lo suficientemente mayores para daros cuenta de los peligros que hay en el mundo-asintió Sophie muy seria.

La historia de Hans y Sophie

Finales de los años 40, afueras de Berlín. La ocupación aliada todavía se encontraba muy presente en el quehacer cotidiano de los vencidos alemanes. La capital se hallaba dividida y medio en ruinas, el padre de los pequeños Hans y Sophie había muerto en combate hacía años y su madre Greta había hallado algo de consuelo en un oficial estadounidense de nombre Thomas. Hans estaba encolerizado, pues se acercaban las Navidades y este año tampoco tendría regalos. Bastante tenían con sobrevivir, cierto es. Además odiaba a su padastro con toda su alma. El muy tonto de Thomas, como siempre.

El siniestro Krampus. Fuente: https://tv.buap.mx/news/957631

Ese año le había hecho la vida imposible a su madre, a su padrastro y a su hermana pequeña Sophie. No paraba de cometer travesuras y casi siempre estaba de mal humor. Greta ya no sabía qué hacer con su hijo. Al contrario que la tranquila Sophie, Hans solo daba problemas. Tampoco iba demasiado bien en la escuela. Las amenazas tampoco servían de nada, incluso intentando asustarle. Sin duda, el que más rechazó le provocaba a Hans era Thomas, a quien no consideraba su padre verdadero. Pero lo que más le disgustaba al pequeño por encima de todo, era que la comparasen con su hermana todo el rato. Así, día tras día.

Pronto iban a llegar las Navidades. Aquel año iba a ser algo diferente a los demás. Tanto Thomas como Greta querían prepararles una sorpresa a los niños. Todo estaba listo para la ocasión. La situación económica había mejorado y podían permitirse algún que otro lujo. Incluso habían decorado la casa con algunos adornos sencillos. Por otro lado, Thomas estaba particularmente simpático con sus hijastros. Pero a Hans todo aquello seguía sin convencerlo. Pensaba que se trataba de una patraña de cara a la galería. Su madre le había advertido seriamente de las consecuencias de sus actos:

-Hans te lo digo una vez más, como sigas con esta actitud, te quedarás sin regalos y sin dulces. Se los daremos todos a tu hermana Sophie-le reprendió Greta.

-¡Me da igual! No necesito ningún regalo y menos del idiota de Thomas-gritó Hans muy enfadado.

-No hables así, Hans. Thomas nos quiere mucho a todos, también a ti. Ya deberías saberlo-le recordó su cansada madre.

-¡Él no es mi padre y jamás lo será! Desearía irme de esta casa y no volver nunca más-sentenció Hans marchándose a su habitación. Nunca llegaría a adivinar cuan de ciertas serían aquellas palabras.

Esa noche no salió la luna. Cuando todos dormían, una sombra apareció de entre las tinieblas. Era un ser oscuro, de elevada estatura y parecía portar consigo un saco de grandes dimensiones y unas cadenas chirriantes. Se acercó a la cama de Hans y le enseñó un muñeco para atraerlo consigo. El pequeño estaba entusiasmado con ese ser. Su hermana Sophie aún estaba medio dormida pero podía sentir su presencia. Una presencia maligna. Ella se aferró a su pequeña muñeca Klar como si tratase de un talismán de protección. De alguna manera sabía que algo no iba bien. Tras engatusarle, el monstruo metió a Hans en su gran saco y se fue.

Pero antes de su precipitada marcha hacia donde fuera que proviniese, el monstruoso ser le dedicó una última mirada a la pequeña Sophie. Una mirada inhumana, cruel y llena de malicia. La única superviviente de aquel encuentro jamás olvidaría aquella imagen de auténtico pavor. Sophie quiso gritar con todas sus fuerzas pero nada pudo hacer. Estaba petrificada de miedo y un sudor frío le recorría la frente. Para cuando llegaron Thomas y Greta ya era tarde. La criatura había desaparecido y junto con ella, el pequeño e inocente Hans. Quizás para siempre. Los progenitores necesitaban saber que había ocurrido. La cama de Hans todavía estaba caliente.

_¿¿Dónde esta Hans??-inquirió Greta muy preocupada-¿¿Qué ha pasado??

-Se lo llevó un señor con cuernos y el pelo muy largo, mamá. Le enseñó un juguete y lo metió en su saco -acertó a responder la aterrorizada Sophie a lágrima viva.

La desaparición de Hans

La anciana Sophie hizo una pausa al llegar a la parte de la desaparición de Hans y la descripción de aquel espantoso engendro.

-Buscaron a Hans por todas partes pero nunca lo encontraron. Desde entonces, nunca he podido dormir con la luz apagada, ni siquiera con vuestro abuelo Bruno.

-¿Y quién o qué se llevó a Hans, abuelita?-Emma se hallaba completamente inmersa en la terrible historia de su abuela.

-Su nombre es… Krampus– Sophie carraspeó al pronunciarlo-Es un demonio ancestral que se lleva a los niños que se portan mal para llevárselos al infierno y nunca regresar-sentenció la anciana.

-¿Por qué no te llevó a ti también?- interrogó pensativo Otto, quien también estaba interesado por conocer más sobre aquel ser.

-Querido, eso es algo que me he estado preguntando a mí misma desde que me crucé con él-respondió la abuela-Quizás solo tuve la suerte que no pudo tener Hans. O tal vez buscaba a los niños traviesos nada más. Aunque también puede ser que quisiera perdonarme a propósito para que alguien contase su historia. Quien sabe.

-¡Ohh vaya!-exclamaron todos los nietos al unísono.

-Pero gracias a Dios estoy hoy aquí. Por ello, también estáis vosotros en este mundo-añadió la anciana-Y siempre procuro tener a la pequeña Klar cerca de mí, para que me proteja- señaló Sophie a su amada muñeca.

-¿Y nadie pudo enfrentarse a ese tal Krampus o como se llame?-se atrevió a preguntar Max.

-No-le dijo Sophie muy seria-Como ya os he dicho, es una criatura de otro mundo. Muy astuta y malvada. Por esa razón, nunca hay que darle motivos para que haga su aparición. Ya sabéis niños, portaos siempre bien y no os pasará nada-terminó Sophie con expresión severa.

Los nietos de Sophie escucharon cada palabra de su abuela con mucha atención. No sabían si su entrañable abuela solo les estaba metiendo miedo o si por el contrario, se trataba de una historia real. No pudieron evitaron preguntarse sino serían los siguientes en sufrir un destino similar a Hans, pues nunca se sabe que puede acechar de entre las sombras.

Tras terminar su relato, Emma se quedó mirando a la muñeca Klar de su abuela, la cual tenía en una mesita al lado de su cama. De alguna manera, se sentía atraída por ella. Sus hermanos Otto y Max volvieron a sus quehaceres, mientras que Emma todavía quería pedirle algo a su querida abuela. Sabía que no sería fácil, pero se armó de valor.

-Abuelita, ¿quizás me puedo quedar con Klas para que me defienda del malvado Krampus?-reclamó Emma.

-Claro cielo, no hay problema. Además yo ya soy un poco mayor para las muñecas, ¿no te parece?-reconoció la anciana entregándole su preciado juguete.

Así fue como la adorable Klar que había acompañado a Sophie durante tantas décadas, pasó a Emma, de la misma manera que mucho tiempo atrás, ella también la había recibido de su propia abuela. Esa noche, Sophie revivió antiguas vivencias. Vivencias que habían permanecido ocultas en lo más profundo de su mente. Pero antes de cerrar los ojos, miró a su alrededor. Krampus no la visitaría esa noche. Tampoco a sus nietos. Por suerte para todos.

La leyenda de Krampus

¿Qué era exactamente aquella criatura cuya trágica historia narró Sophie a sus nietos? Durante las celebraciones navideñas, todos los niños que no han cometido travesuras (o que piensan que no las han realizado después de todo) esperan con ilusión la llegada del entrañable Papá Noel o San Nicolás para que este les conceda obsequios. En otros lugares como España, los protagonistas de las fiestas son los llamados Reyes Magos o sus Majestades de Oriente, que también tienen por costumbre traer regalos. Pero mucho más desconocida es la oscura historia de Krampus, un ser demoníaco que tiene por práctica secuestrar a los infantes que se han portado mal para llevárselos consigo en un saco a las profundidades del infierno para después devorarlos sin contemplación. Desde luego, no nos espera un destino halagüeño si tenemos la mala suerte de caer en sus garras.

Su aspecto recuerda a la de un íncubo (demonio que hace su aparición en los sueños de sus víctimas) y su nombre procede de la palabra krampen, que significa garra en alemán. Este diabólico personaje tiene una apariencia de lo más aterradora: posee orejas puntiagudas, una alargada lengua roja, cuernos de gran tamaño y una cabellera de color oscuro. A su vez, su cuerpo está cubierto por un abundante pelaje oscuro y sus piernas son de cabra, similares a las de un fauno. Suele llevar una canasta o saco en su espalda donde introduce a los niños especialmente malvados para arrastrarlos al Fuego Eterno y comérselos. Otra versión menos sangrienta es aquella que dice que porta una vara o rama de abedul para propinar azotes. En otras ocasiones, Krampus es representado como un señor anciano de aspecto maligno que produce una sensación de lo más sobrecogedora.

Cuenta la tradición que Krampus es vástago de la diosa Hel, la que vigila el inframundo en la mitología nórdica. Este truculento personaje suele presentarse durante la noche del 5 al 6 de diciembre, solo o acompañado por San Nicolás, en la que es llamada como Krampusnacht (la noche del Krampus) haciendo tintinear cencerros y cadenas oxidadas para alertar de su presencia. Curiosamente, el 6 de diciembre se celebra el día de San Nicolás, por lo que Krampus puede ser considerado como su antagonista. De esta forma, mientras que San Nicolás recompensa con caramelos y regalos a los niños que han presentado un buen comportamiento, Krampus prefiere quedarse con aquellos que han cometido fechorías para castigarles o reservarse algo mucho peor. Es por esta razón que San Nicolás y Krampus encarnarían la perpetua lucha del bien contra el mal, aunque a veces ambos pueden llegar a colaborar.

Imagen de Krampus acompañado por San Nicolás

Cultura popular

Krampus aparece en la tradición pagana de algunos países centroeuropeos alpinos como Alemania, Austria o Italia así como en Eslovenia, República Checa o Hungría. En Austria es habitual que los hombres jóvenes se hagan pasar por Krampus en la noche del 5 de diciembre llevando cencerros y cadenas oxidadas como suele realizar este ser demoníaco, para atemorizar tanto a niños como a personas adultas. Durante años, la Iglesia católica prohibió este tipo de celebraciones por considerarlas contrarias a la fe cristiana. En la Segunda Guerra MundialKrampus también era mal visto por los fascistas al ser considerado una invención de los socialdemócratas.

En los últimos tiempos, el conocimiento y el interés por este personaje ha ido en aumento, en parte gracias a las películas (algunas de cuestionada calidad) estrenadas con Krampus como invitado estrella, el cual intentara salirse con la suya: Krampus: The Christmas Devil (2013), A Christmas Horror Story (2015), Krampus (2015), Krampus Unleashed (2016), Alptraum (2017) y Mother Krampus (2017), entre otras. Sea como fuere, si uno no desea cruzarse en el camino de Krampus durante las festividades navideñas, es mejor haber tenido un comportamiento ejemplar a lo largo del año. Quizás solo así, podremos evitar un desagradable encuentro con el diabólico Krampus. Felices fiestas.

Cartel promocional de la película Krampus de 2015

Bibliografía

Basu, T. (2017). ‘La historia de Krampus, el diablo de la Navidad’ Historia National Geographic. https://www.nationalgeographic.es/historia/2014/12/historia-krampus-diablo-navidad

Roncero, J. M. (20129. ‘Krampus: el demonio alpino de la Navidad’. Elpaís. https://elviajero.elpais.com/elviajero/2012/12/01/actualidad/1354385031_073581.html

TVBuap. https://tv.buap.mx/news/957631

Foto de portada de aventurasnahistoria.com

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