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El oscuro presagio de la Santa Compaña

¿Qué es la Santa Compaña? ¿Y qué oscuro presagio aguarda a los que osan cruzarse en su camino?

Recreación de la Santa Compaña. Fuente: historianationalgeographic.com

Galicia, tierra de leyendas

(Basada en una historia real)

Anxo era un joven gallego que había quedado con unos amigos para pasar el finde de semana en una cabaña rural situada cerca de la localidad de O Cebreiro (Lugo). Concretamente habían elegido la noche de Halloween, la época perfecta en la que la frontera entre el mundo de los vivos y el de los muertos quedaba lo más difuminada posible.

El agradable encuentro prometía mucho. Allí se encontrarían todos los amigos de la infancia de Anxo: Gabriela, Daniel, Arturo y Carolina. Tras una tarde muy animada en la que tanto la comida como el alcohol fluían generosamente, el crepúsculo iba abriéndose camino poco a poco. Fue entonces cuando a Daniel se le ocurrió una brillante idea.

-¡Oye chicos! ¿Por qué no contamos historias de miedo para amenizar el ambiente un poco?-sugirió Daniel a los demás.

A Arturo no le convencía mucho aquella propuesta, puesto que tenía los ojos puestos en Carolina, su amor de toda la vida y con la que deseaba intimar.

-Venga hombre Daniel, no nos irás a contar ahora esas estúpidas historias de fantasmas, ¿no?

Pero el resto del grupo sí que se animó, a pesar de las reiteradas quejas del típico aguafiestas del grupo. Todo tipo de criaturas y objetos de lo más variopinto, fueron haciendo su aparición en las mentes de aquellos imaginativos jóvenes: reliquias misteriosas, maldiciones, brujas, vampiros, hombres-lobo, fantasmas, almas en pena… Ya estaban algo cansados cuando Gabriela fue a contar su última historia, una muy conocida de la zona.

-Chicos, conozco una leyenda muy popular de aquí. Se llama la…-Gabriela se quedó a mitad de la frase.

-Mirad, ya estoy un poco hasta las narices. Me voy a echar un piti. ¿Alguien me acompaña?-espetó Arturo.

-Yo también voy a que me dé un poco el aire-respondió Anxo.-Luego nos podrás contar esa historia tan interesante Gabriela.

-Genial, así nos despejamos. Yo también necesito mover las piernas- sentenció Carolina.

Todos decidieron salir un rato pues llevaban bastante tiempo en la cabaña. Estuvieron un rato afuera mientras Arturo iba consumiendo su cigarro. Todo parecía marchar bien hasta que una espesa niebla empezó a cubrir los alrededores de la cabaña. Pero no era una niebla cualquiera. Según se iba acercando a los allí congregados, parecía engullirlo todo a su alrededor como si de una oscura presencia se tratase. Por si fuera poco, un frío glacial se adueñó de los presentes. Tampoco se oía un alma, como si de repente, todas las criaturas del bosque se hubiesen esfumado.

-Quizás sea mejor que volviéramos dentro. Podríamos perdernos si la niebla continúa de esta forma-sugirió Gabriela, la más cautelosa del grupo.

–Sí, Gabriela tiene razón. Me da muy mal rollo esto, ehh-Daniel quería regresar a la cabaña cuanto antes sin disimular lo más mínimo.

-Yo me quedo aquí un poco más, no os preocupéis-a Anxo parecía no importarle aquel extraño fenómeno atmosférico que amenazaba con tragárselos a todos de un momento a otro.

-¿De verdad? Tío, si sigues aquí, luego no vas a ver un pimiento-le inquirió Arturo.

-Que sí, que sí. No os rayéis, ahora os alcanzo, en serio. Solo quiero estar un poquito más-insistió Anxo.

-Bueno, cualquier cosa estamos en la cabaña, ¿vale?-masculló Gabriela algo preocupada.

-De acuerdo- les dijo con voz cansada Anxo. Todos volvieron adentro menos Anxo. Aunque estaban un poco asustados, no le pasaría nada a su amigo. Al fin y al cabo, se encontraba a solo unos pocos pasos de la cabaña y podía regresar en cualquier momento. ¿Cierto?

Minutos después la niebla envolvía todo por completo. No se veía absolutamente nada. Justo cuando Anxo se disponía a regresar con sus amigos, vislumbró una extraña procesión de gente encapuchada. No sabía de donde procedían o cuál era su propósito. Ciertamente era algo muy misterioso. Por otro lado, iban entonando una especie de cántico que no lograba distinguir. Tenían la mirada perdida, como sino se hubieran dado cuenta de su presencia. No sabía si sería por los efectos del alcohol o por cualquier otra causa, pero se sentía atraído por ellos. Mucho, de hecho.

Santa Compaña. Fuente: montedogozo.com

Uno de los integrantes de aquella congregación, le miró directamente a los ojos y le puso una cruz en sus manos junto con un caldero relleno de algo que parecía agua. Acto seguido, con un brusco gesto de la mano, le ordenó que se quitara los zapatos y les siguiera. A Anxo le pareció curioso ese comportamiento y decidió acompañarles. ¿Por qué no? Además, quizás fuera divertido. Él ya había participado en otras tradiciones populares como la Semana Santa y aquello pretendía ser algo similar. O eso es lo que pensó en aquel entonces el joven gallego. Aún no podía siquiera imaginar lo que estaba por llegar.

Después de largos minutos caminando con aquellas personas y con el repetitivo cántico retumbando una y otra vez en su cabeza, Anxo decidió irse de allí. Ya había tenido más que suficiente. Al acompañante que le había obsequiado con aquellos objetos, le preguntó aceleradamente:

-¿Oye, puedo volver ya con mis amigos? Es muy tarde y se estarán preocupando por mí.

Como no obtuvo respuesta, se fue acercando más y más a las figuras y lo que observó lo dejó de piedra. No se trataba de seres humanos, sino de esencias fantasmagóricas. Cuando aquella presencia o lo que pretendiese ser, se dio la vuelta, le clavó sus frías cuencas escondidas tras la capucha de forma desafiante y con una cavernosa voz de ultratumba le respondió:

-¡No!-bramó su interlocutor-¿Es que acaso no lo sabes? Debes permanecer aquí con nosotros… para siempre.

Sin entender todavía muy bien que estaba ocurriendo, fue precisamente en ese momento cuando Anxo se percató de su nuevo destino. Un cruel y oscuro destino. Uno que no tenía escapatoria. La sangre se heló en sus venas. Sus pensamientos se nublaron. Estaba atrapado sin remedio. Quiso gritar, pero no pudo. Quiso correr en la dirección contraria, pero sus piernas no le obedecían. Ahora estaba integrado en la Santa Compaña, aquella leyenda que le iba a haber contado su amiga Gabriela y que ahora formaba parte de ella. Para toda la eternidad.

Extraña desaparición

Aquella noche Anxo no regresó a la cabaña. A la mañana siguiente, sus amigos le buscaron por todas partes. Recorrieron de cabo a rabo toda la zona, sin ningún éxito. Durante los días y semanas sucesivos, se organizó un partida de búsqueda con el fin de poder hallar alguna pista sobre él. Mas tan solo pudieron hallar sus botas, perfectamente alineadas una con otra. En el mismo lugar donde se encontró con la compañía de fantasmas. Ya nunca más se supo de aquel desdichado joven que desapareció una siniestra noche de Halloween. Desde entonces, todavía se cuentan muchas historias tenebrosas para advertir a los incautos que osen perderse por aquellos parajes tan inhóspitos y llenos de misterios.

Descripción de la Santa Compaña

¿Qué fue realmente lo que ocurrió? La Santa Compaña es una leyenda muy presente en el noroeste de España consistente en una procesión de ánimas de dos hileras, envueltas en sudarios y con los pies descalzos. Cada fantasma porta una vela encendida y, a su paso, el aire queda cargado de un olor a cera. Al frente de la comitiva, se encuentra un espectro mayor, portando una cruz y un caldero de agua bendita.

Su aspecto varía según la zona, aunque la versión más extendida es la de una comitiva de espíritus ataviados con túnicas negras provistas de capuchas que vagan durante la noche. Algunos consideran que la Santa Compaña está compuesta por almas del Purgatorio con un fin determinado. Otros aseguran que de «santa» tiene poco y que se trataría más bien de una leyenda pagana, cristianizada después.

Otro aspecto reseñable es que estas ánimas van emitiendo cánticos fúnebres además de tocar una pequeña campana. Los animales huyen a su paso, y al sentirla cerca, los perros aúllan de forma desproporcionada. Aunque existen múltiples variantes al respecto, la Santa Compaña suele presentarse como un augurio de muerte, en lo que guarda relación con las famosas banshees de la tradición irlandesa.

La procesión de ánimas tiene predilección por fechas como Halloween (31 de octubre) o la noche de San Juan (24 de junio). Los propósitos de ésta pueden variar: reclamar un alma que va a morir pronto, reprochar a los vivos las faltas cometidas, anunciar la muerte de un ser conocido o cumplir una pena impuesta procedente del más allá. ¿Podremos resistir a su fantasmal influjo o por el contrario nos condenará por siempre?

Imagen recreada de la Santa Compaña. Fuente: ilovecompostela.com

Bibliografía

Lagunilla, P; Delgado, D. (2019) «La Santa Compaña». Muyhistoria. https://web.archive.org/web/20220223220843/https://www.muyhistoria.es/edad-media/articulo/la-santa-compana-971445867265

López R, X. (1910). Superticiones de Galicia y preocupaciones vulgares. Editorial Celta.

Foto de portada de historianationalgeographic.com

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